SOBRE PINK WITCH
Fotógrafa creativa en Vilanova
Hay historias que empiezan mucho antes de que podamos entenderlas.
La de Andrea empezó cuando era una niña y corría con una cámara de juguete entre las manos, imaginando que podía atrapar el mundo dentro de un pequeño visor de plástico. Mientras otros niños jugaban a ser médicos o astronautas, ella jugaba a ser fotógrafa sin saber que, con el tiempo, ese juego terminaría convirtiéndose en la pieza más auténtica de su identidad.
Años después, la cámara dejó de ser un juguete y se convirtió en una herramienta real. Sin embargo, el sentimiento seguía siendo el mismo: cada clic era una forma de detener un instante, un gesto, una emoción que merecía quedarse. Andrea no solo veía imágenes: veía historias, conexiones, pequeños universos dentro de cada persona.
Durante mucho tiempo intentó encajar en trabajos que no terminaban de llenarle el alma. Hacía lo que debía, pero no lo que la hacía vibrar. Hasta que un día escuchó a esa parte de sí misma que siempre había estado allí, esa fuerza instintiva que sus amigos llamaban “la brujilla”.
Esa intuición —esa forma de sentir antes de pensar, de anticipar lo que está a punto de suceder— es lo que hoy da vida a PinkWitch.
El rosa y la magia no son un disfraz. Son parte de ella.
El color rosa acompaña a Andrea desde la adolescencia: en su pelo, en su ropa, en su energía. No es una elección estética, es una forma de expresión. Un recordatorio de que la sensibilidad también es fuerza. Y la bruja —esa “pink witch”— es la metáfora de su intuición, de su capacidad para leer emociones, para saber qué momento capturar antes de que aparezca.
Hoy, Andrea trabaja desde Vilanova i la Geltrú y alrededores, creando fotografías que no se quedan en la superficie.
PinkWitch Photo no es solo una marca: es su historia, su evolución y su manera de ver el mundo.
Sus sesiones son íntimas, sinceras, llenas de confianza y cercanía.
Ella no llega a una sesión como una profesional distante; llega como alguien que entra en un momento importante de tu vida, alguien que se mezcla, que acompaña, que respira contigo el mismo instante que luego convertirá en recuerdo.
Le inspiran las familias que se aman tal como son, las parejas que comparten miradas cómplices, las personas LGTBQ+ que buscan un espacio seguro donde expresarse, las mascotas que son parte de la familia, los retratos íntimos donde el cuerpo se muestra con valentía y belleza, y también los eventos donde cada emoción pasa rápido y hay que atraparla al vuelo.
Andrea cree profundamente que cada persona tiene una historia que merece ser honrada.
Por eso fotografía como siente: con emoción, con cariño y con una honestidad absoluta.
Su estilo mezcla naturalidad, creatividad y ese toque mágico que solo ella sabe ver. Utiliza las burbujas como sello propio, como símbolo de lo efímero y lo precioso; un recordatorio de que los mejores momentos no vuelven, pero sí pueden recordarse para siempre.
Eso es PinkWitch.
Una forma de contar historias reales.
Una forma de sentir la fotografía.
Una forma de transformar vidas en recuerdos inolvidables.




